Es muy importante el hecho de que exista una relación entre lo que se enseña y lo que se evalúa.
Para lograr que se llegue al nivel de conocimiento que se quiere se debe incorporar contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales.
La inclusión de los contenidos procedimentales en la enseñanza universitaria tiene la finalidad de favorecer el desarrollo de habilidades profesionales y sociales, y mejorar la capacidad para aprender autónomamente.
Para que un estudiante sea capaz de autogestionar su propio aprendizaje demanda algunas habilidades que faciliten el aprendizaje continuo en su futuro profesional. Habilidades para organizar, planificar y evaluar la propia tarea permiten una mayor autonomía en el aprendizaje.
Las habilidades más frecuentes en la formación universitaria son: Habilidades para buscar información, organizativas, para tomar decisiones, comunicativas, sociales y metacognitivas.
En cuanto a las actitudes se entienden comúnmente como predisposiciones comportamentales acompañadas de sentimientos positivos o negativos hacia objetos, situaciones o personas.
La actitud está integrada por tres elementos: comportamental, afectivo y cognitivo.
Los contenidos apropiados para una asignatura u otro módulo formativo dependen de las pretensiones que dicha asignatura o módulo tenga en el proyecto correspondiente.
Un contenido que contenga criterios generales debe poseer, representatividad, significatividad, transferibilidad, durabilidad, relevancia y especificidad.
La evaluación posee una composición estructural y funcional, se realiza en función de objetivos o fines previstos. Tiene como objeto aquello que se evalúa, se realiza en interacción del evaluador con el objeto mediante un conjunto de acciones y operaciones que requieren el uso de procedimientos y medios adecuados, se organiza en ciertas formas, se efectúa en determinadas condiciones y tiene resultados que pueden coincidir en mayor o menor medida con los fines propuestos. Asimismo, supone fases de orientación, ejecución, control y regulación de evaluación de la propia actividad.
Las relaciones que se dan entre los elementos que intervienen en la evaluación del aprendizaje, permite comprender la naturaleza interactiva de la evaluación. En una situación de evaluación del aprendizaje, se pueden identificar componentes tales como el estudiante, el profesor y demás estudiantes, el objeto de aprendizaje y las condiciones.
Las concepciones sobre la evaluación han estado, con demasiada frecuencia, plagadas de reduccionismos que limitan y hasta distorsionan su práctica. La evaluación no es calificar, no es examinar, La evaluación trasciende a ambas acciones.
En la decisión de cómo evaluar intervienen diversos y numerosos aspectos, entre ellos están, los objetivos o finalidades de la evaluación que se quiere realizar; el objeto de evaluación y sus atributos; las fases o momentos del proceso de enseñanza aprendizaje, sus formas y métodos; las posibilidades o potencialidad de cada instrumento y procedimiento; las condiciones sociales, físicas, de disponibilidad de recursos, de preparación de los profesores y otras, en las que se realiza la evaluación.
El modelo teórico de evaluación constructivista propuesto persigue que los docentes comprendan, elaboren y apliquen un proceso de evaluación que promueva el desarrollo de la actividad mental del estudiante universitario. Se aspira también sensibilizar a dichos docentes a poner en práctica acciones que faciliten el aprendizaje autónomo de sus estudiantes, para enfrentar los retos que plantea la apropiación de nuevos conocimientos.
Planeación de evaluación en la enseñanza y aprendizaje
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con Jeannette en la importancia que tiene la relación entre lo que se enseña y lo que se evalúa y sobre todo en la responsabilidad que tiene el docente de revelar y clarificar lo máximo posible estas circunstancias.
El propósito principal de nuestra labor docente es el de orientar el aprendizaje de los estudiantes hacia su formación y su desarrollo humano, centrando su tarea sobre una evaluación formativa requiere mucho más dedicación por parte de los docentes y como los menciona Morales Vallejo (2009), dentro de ella se definen apropiadamente tres momentos:
• Al comienzo de la clase que aunque parezca extraño iniciar con ejercicios esto permite tener conocimientos previos y efectuar un primer diagnóstico.
• En medio de la clase para verificar si los alumnos van entendiendo y permite crea espacios de reflexión
• Al final de la clase para evaluar lo aprendido y reflexionar sobre lo vito en clase.
El desarrollo de competencias implica un aprendizaje activo por parte del estudiante y el profesor debe desarrollar una metodología que garantice la participación y actividad del alumnado.
El concepto de competencia ha evolucionado y se sitúa por encima de la óptica profesional pues ha adquirido una visión más integral como lo menciona Bisquerra (2007) lo cual también empieza a modificar las formas y prácticas evaluativas que medirán dichas competencias, creo que es una variable correlacional.
La evaluación en nuestro contexto educativo es un proceso que se realiza, en muchos de los casos, por obligación ya que nuestro modelo educativo en primer lugar, no contempla otras alternativas para medir el conjunto de competencias que se van adquiriendo durante el proceso de enseñanza y aprendizaje y se ve vinculado con el área administrativa por razones de calendarización, que con el área pedagógica, en mi caso particular el departamento exige que se realicen evaluaciones en horarios determinados y porcentajes de calificación preestablecidos.
Parte de los retos que tenemos como docentes es lograr que el estudiante sea capaz de gestionar su propio aprendizaje y en esto coincido con Jeannette quien describe que el docente debe tener una serie de habilidades para fomentar aprendizajes significativos, que motiven en los estudiantes: habilidades para organizar, planificar y evaluar la propia tarea y permitir una mayor autonomía en el aprendizaje y esto va muy de la mano con la actitud mediante tres elementos: comportamental, afectivo y cognitivo.
Siento que es parte de mi obligación el esforzarme en ir cambiando mi modelo evaluativo, acercarlo al modelo constructivista, motivando la construcción colectiva de aprendizajes y evaluar de forma integral.
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Morales P. (2009) Ser profesor: una mirada al alumno. Guatemala: Universidad Rafael Landívar, 41-98
Bisquerra, R., y pérez, N. (2007). Las competencias emocionales. Educación XXI, 10, 61-82.
Mota, Jeannette (28 de febrero de 2011). La planeación del proceso enseñanza-aprendizaje y evaluación. Recuperado de http://tecnologiayeducacion-santiago.blogspot.com
Fabián, Jauanil (14 de febrero de 2011) Obstáculos, retos y metas de la evaluación centrada en el proceso. Recuperado de http://evaluacionaprendizajescontic.blogspot.com
Leo, Chu (28 de febrero de 2011) Evaluación Formativa y su planificación. Recuperado de http://evaluaciondelaprendizajechu.blogspot.com
CABE DESTACAR QUE TODO LO QUE RESALTAN NO SE HACE POSIBLE SI LA EVALUACION SE HACE ALINEADA A LA PLANFICACION DIDACTICA.
ResponderEliminarMAS QUE CONDICIONES EXTERNAS, HAY UN ELEMENTO INTERNO, QUE ES NUESTRO SABER DETERMINAR EL QUE, COMO PARA QUE Y POR QUE EVALUAMOS QUE EN GRAN MEDIDA VAN A SUBSANAR LOS FACTORES CONTEXTUALES QUE NOS LIMITAN.
SANDRA